Cuando perdemos a un ser querido seguramente pasemos por una serie de estados que nos llevará un espacio de tiempo superar, no hay un tiempo predeterminado ni exacto para nadie, cada uno de nosotros necesita su propio tiempo para superar el duelo de la pérdida.
En primer lugar lo normal sería que te sintieses triste, asustad@ y posiblemente preocupad@ por varios motivos, no necesariamente has de sentirte preparad@ para todo lo que sucede, es más, puede que te sientas enfadad@, aliviad@, culpable... Las emociones suelen ser más intensas que en otras circunstancias llegando incluso a perder el apetito, el interés...y en casos más extremos, se puede caer en diferentes psicopatías ludopatía, alcoholismo...Pero no hay que olvidar que se tratan de reacciones naturales frente a la muerte.
¿Qué es el duelo?
Consideramos duelo a la reacción emocional, física y psicológica frente a la muerte de un ser querido o pérdida. Cuando entramos en la fase de duelo, podemos experimentar algunos cambios:
- Afloran emociones fuertes (tristeza, ira...)
- Se puede perder el sueño o tener sensación de náusea
- Comienzan las reacciones espirituales frente a la muerte (creencias).
No solo hay duelo en temas relacionados con la muerte, pero en este caso, será del que hablemos.
Como ya hemos comentado anteriormente, el duelo dura un tiempo indeterminado que poco a poco se va superando, obviamente, cuando perdemos a alguien de forma inesperada, la intensidad puede ser mayor.
Enfrentarse al duelo
El ser humano busca las diferentes formas en la que salir de este especial estado en el que nos sumimos, al menos, una decena de veces en nuestra vida (con un poco de suerte, puesto que la vida deja muchos momentos de duelo -aunque no siempre sean asociados al fallecimiento de alguien).
Una de las maneras más habituales es buscar el apoyo de otras personas y así encontrar alivio en recuerdos, otra es mantenerse ocupado, aunque el mayor número de personas suelen sumirse en depresiones, se alejan de su entorno y evitan al máximo todo lo que les pueda recordar al difunt@.
Lo más adecuado sería poder hablar de su pérdida de forma natural con aquellos que desee (familiares, amigos, terapeutas...), aunque también puede darse el caso de que la persona se encierre en sí misma y prefiera no tener comunicación con nadie del exterior.
Los peores momentos del duelo son los primeros días de la muerte de la persona querida, son en estos momentos cuando estallan las emociones más fuertes unidas a grandes dosis de ansiedad. También tenemos a personas que están tan sorprendidas por lo sucedido que no pueden reaccionar de forma inmediata.
No es un proceso rápido, así que es normal que sintamos mejoría paulatina, pasados los primeros días, aunque siempre te asaltarán momentos en los que seguirás pensando que no lo superarás jamás.
Cuidarte
Ante todo, debemos aprender que por muy dura que sea la partida de un ser querido, nosotros nos quedamos en este lugar, así que es mejor mimarnos un poquito:
- Tener presente que nuestra pena es pasajera y no se quedará con nosotros para siempre.
- Si lo consideras importante para tí, acude a todos los servicios funerarios que se hagan.
- No te aísles.
- Comunícate y exprésate.
- Aliméntate y haz ejercicio.
¿Cuando pedir ayuda?
También puede pasar que no lo superemos, que siga pasando el tiempo y sintamos que el dolor es exactamente el mismo, que se ha transformado en una depresión, en ese caso, lo mejor es acudir a un especialista o hablar con alguien de confianza.
Algunos síntomas de que esto está sucediendo:
- Han pasado más de 4 meses y no mejoras.
- No puedes seguir con tu vida ni con tus actividades habituales.
- El dolor y la pena que sientes te impiden concentrarte, dormir, comer o socializar.
- Más de una vez crees o piensas que no puedes seguir viviendo.
Aunque en cierta medida, todo ello sea natural, no debería alargarse en el tiempo, por lo que sería aconsejable que lo comentases con alguien de confianza o acudieses al médico ya que existe el peligro de caer en una depresión grave.
Debemos recordar siempre que el proceso de duelo es individual y personal, cada uno necesita sus propios tiempos. Y todavía más importante todavía: seguir adelante y aliviar el dolor no significa en absoluto olvidarse del fallecido.
Etapas del duelo
Negación y aislamiento, lo que nos permite amortiguar el dolor y recobrarse lo antes posible.
- Ira, rabia, envidia y resentimiento, en esta fase es donde entran en juego los típicos ¿por qué?.
- Negociación (intentar un acuerdo para superar el trauma -llévame a mí-)
- Depresión, aunque suele ser temporal para la preparación a la aceptación de la realidad, aunque parezca mentira, es contraproducente intentar animar y sugerir mirar las cosas del lado positivo, pero es totalmente ajeno a la persona en duelo, es mucho mejor dejar que exprese su dolor.
- Aceptación, comenzar a sentir paz, el dolor comienza a disipar.
En definitiva: cuando perdemos un ser querido no podemos evitar todo lo que hemos descrito, sería casi inhumano el no sentirlo. Pero no debemos olvidar que somos tránsito...
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