Últimamente no hago más que encontrarme con la muerte, la muerte merodea cada esquina de nuestras vidas y casi siempre nos hacemos completamente los locos.
Dicen que la muerte siempre avisa, pero ¿cuándo? ¿inmediatamente antes de llegar o, por el contrario, nos viene avisando desde mucho antes de darnos cuenta? para contestar a esa pregunta, solo debéis ser sinceros con vosotros mismos y contestad según creáis.
No he tenido nunca miedo a la muerte ya que la considero una parte esencial en nuestra vida, aunque parezca más que contradictorio, me da pánico la manera de morir...siempre tan caprichosa. La muerte nos acecha y no hacemos nada que no sea más que evitarla, tanto de pensamiento como de nuestras vidas, por muy insistente que sea a la hora de enseñarnos sus vestiduras.
No considero que haga mucha selección...va y viene a su antojo sin que nadie pueda evitar caer en sus redes, lo mismo se te presenta de forma accidental que premeditada, le importa un carajo como, la cuestión es llegar.
En menos de un año, la muerte se ha dejado ver en diferentes ocasiones, primero vino a por mi abuela Ana, con ella no se cebó, la verdad es que tuvo una muerte dulce y tranquila, en la noche vino a llevársela sin mucho ruido. No había pasado ni un mes que la muerte vino a llevarse a mi vecina Amparo, una mujer que acababa de ir a ver a su hija y allí encontró a la parca. Diez meses después llegó vestida para llevarse a Pepe, otro buen vecino y padre de un amigo... pero sus ganas no se vieron satisfechas y pasó al mes a por su hijo.
Ayer, tras unos días de la muerte de mi amigo Jose Antonio, exactamente 3, asoma de nuevo el hocico dejando ver su idealizada silueta. Viene con hambre, esta vez con nombre de metástasis de cerebro. Ayer ingresaba un conocido mío de Sevilla en fase terminal, solo, su única compañía es la de las sombras que vienen a por él. Sin el conocimiento necesario para saber que le sucede y cual es su destino, todo se dará en breve y lo sabemos, ni siquiera hay que rezar por él ¿por qué? por que ya no se va a salvar, tiene sentada en la butaca de su habitación a la tan esperada muerte. ¿A qué espera? pues no sabemos muy bien si a ver como termina de degenerar Manuel hasta que la risa le resulte aburrida, a que cene, a que no muera del cáncer sino de atragantarse...quien sabe los motivos por los que a veces es tan cruel y se ceba tanto sobre nosotros.
La muerte es un ente caprichoso que viene a por nosotros cuando menos lo esperamos, nos avisa a lo largo de los años...nos deja ver que todo lo que está aquí dejará de estarlo en breve, nos muestra el camino que vamos a tener que recorrer independientemente de las ganas que tengamos.
Hoy lo hablaba con un buen amigo mío de Madrid, parece mentira que la muerte nos sea tan desconocida de niños y un día, de buenas a primeras, aparece en tu vida para no marcharse, te acosa y te muestra su poder constantemente: se lleva a tus amigos, conocidos, familiares y demás...siempre haciéndote pensar en ella por mucho tiempo, con mucho miedo y sin ganas de verla frente a ti.
La muerte es un ente caprichoso cuya leyenda nos cuenta que es una mujer, aunque hoy por hoy se nos presenta como una gran capa con capucha, la verdad es que da igual su género, sea cual sea, la fuerza que tiene es sobrenatural y nos espesa su visión.
Hoy hago una entrada para los que se han ido y para los que están marchándose, hoy quiero recordaros que la muerte nos merodea, nos ronda. Hoy os aclaro que no va a salir de nuestras vidas, da igual si te llamas Pepa, Juan, Luci o Maripili, no importa si eres hombre o mujer, no interesa tu nivel adquisitivo por que no podrás comprarla jamás, tal vez demorarla pero poco más, ya os dije desde el primer momento que es el ente caprichoso y cruel de nuestro destino, así que abrid los brazos por que la parca, no se ha olvidado de presentarse y abrazarte...
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